Comparto con ustedes este hermoso vídeo, hecho allí donde golpea el monstruo enfermo del kapitalismo… pero a pesar de todo no dejan que este mundo roto estropee su sonrisa…
Video rodado por Javier Fesser en Mayo de 2009 durante la Sexta edición del FISAHARA en el campamento de refugiados Saharauis de Dajla a 172 Km de Tindouf, en el llamado “desierto de los desiertos”.
El proyecto Cine por el pueblo saharaui nace con la finalidad de sensibilizar y dar una parcial solución a las necesidades detectadas, en lo referente a ocio, actividades culturales y de formación audiovisual, entre la población de refugiados saharauis de los campamentos de Tinduf. El objetivo es realizar actividades de difusión cultural enmarcadas en el ámbito cinematográfico.
Además del componente cultural y de entretenimiento, este proyecto tiene como objetivo acercar a la opinión pública internacional a la situación que vive el pueblo saharaui en el exilio y a su digna sobrevivencia en el desierto esperando la realización del referéndum de autodeterminación.
Cine por el pueblo saharaui está dividido en tres actividades:
· FISAHARA (Festival Internacional de Cine del Sahara)
· Creacción de una red de videotecas, una en cada uno de los campamentos
· Talleres y cursos de formación audiovisual
Amgala
Las olas del tiempo rompen
contra los muros de la memoria
erosionando las huellas
de mi infancia lejana.
La distancia,
engulle los indefensos recuerdos
que vagan dispersos a la deriva.
–El almuédano despierta la mañana—
y yo me acuerdo de ti, Amgala.
Bajo las estrellas
recito el nombre de Alá…
las suras del Corán,
esquivo la extraña mirada
y las lágrimas se derraman
sobre el cuaderno de lengua castellana.
De la aburrida escuela
me iba al encuentro con el mar
mi seco río de orillas blancas y tibias
collar dorado que acaricia
las sombras de las montañas y los pastores
riberas donde jugaba al escondite
con las olas y las flores.
–El almuédano perdió la voz
y el maestro cruzó la frontera—
Sola te quedaste, Amgala
sin vientre y sin senos
sin brazos y sin ojos
sin padre y sin mí.
Al duende parlanchín,
esclavo de tus pozos y alturas
se le ahogó la voz en la distancia.
–Ya no me responde—
¿Acaso murió de soledad…
o lo desterró la tormenta
que arrasó tus polvorientas calles
donde aún ruedan
mis sueños y mis canicas?
La tormenta,
arrancó la acacia
de los huesos colgantes
y secó el huerto
de los higos verdes y sandías.
Las mariposas
se quedaron sin niños
y se alejaron persiguiendo sonrisas
entre los proyectiles de la guerra.
–Tras los barrotes del invierno
espera, pacientemente, la primavera—
Esperas tú.
Espero yo.
Espera la mujer
que grita su último dolor
destrozando el silencio
y el niño que llega de madrugada.
Esperamos todos
en esta estéril inmensidad
que se extiende entre el cielo y la nada.
Amgala, sin mí te quedaste
pero quedaste conmigo
abrazada a mis venas
alimentando mi corazón
de caravanas de sal y de miel
de gacelas paleolíticas y golondrinas
de odres de leche y palmeras.
Sin mí te quedaste
pero conmigo volverás
para encontrarnos y pernoctar
bajo la sombra de tu aliento
en el interior de tu extraviada muralla
y quedarnos a solas
contigo y tus reliquias de barro y piedra.
Mohamed Salem Abdelfatah


Artículo 26 de la Declaración Universal de Derechos Humanos:




